La sabana santa

La sabana santa

Existen dudas con respecto a la veracidad de La Sabana Santa, si en realidad esta es una reliquia o es un fraude, ya que la ciencia no ha logrado comprobar la autenticidad del sudario que, según la historia, cubrió el cuerpo de cristo, cuando este fue crucificado.

Unos han llegado a llamarla “la reliquia más grande del cristianismo”, a pesar de que aún no se sabe si es verdadera o falsa, tanto así que la Iglesia no ha querido pronunciarse al respecto. Este sudario ha sido conservado en la Catedral de Turín.

Esta dualidad ha generado diversas controversias entre lo teológico y lo científico, algunos afirman que es una falsificación medieval y otros sostienen que proviene de los lienzos mortuorios que apreció el apóstol Pedro.

A pesar de que no se observa una figura humana impresa, muchos consideran que la imagen es verdadera y la han denominado “la llamada tela de Edesa”, que habría mostrado la cara de Jesús.

Desaparición de la imagen de Edesa

Esta imagen siempre fue expuesta los días viernes a las misas donde asistían un gran número de fieles, pero dice la historia que, a comienzos del siglo XIII, en la llamada cuarta cruzada, desapareció.

El secreto de esta desaparición, según algunos autores, se debió a que la orden del Temple se apoderó de ella para protegerla, ya que los templarios eran comerciantes de reliquias. Sin embargo, mucho tiempo después de haber desaparecido la Sabana Santa, apareció en Lirey, París.

La polémica de la autenticidad de la Sabana Santa

Posterior a lo acontecido, comienza la diatriba sobre la autenticidad de la Sabana Santa.

Se produjo un enfrentamiento entre el obispo de Troyes y la Santa Sede, ya que éste sostenía que todo era una farsa y que esta sabana era una pintura común y corriente. A pesar de eso, el Papa decidió seguir exponiéndola.

Pasado un tiempo, el propietario del sudario lo vendió al Duque de Saboya, quien lo expuso en casi toda Italia y le construyó una capilla. El Vaticano apoyaba esta acción, respetando la veneración popular que tenía dicha sabana.

Lamentablemente ocurrió un incendio que dañó el tejido, pero increíblemente la figura se mantuvo intacta en el lienzo. Esto fue considerado un milagro, y a partir de allí sólo se exhibía excepcionalmente, por razones de seguridad.

Luego, fue trasladada a Turín, donde ha permanecido desde entonces.

La relevancia de la Sabana Santa

Una costumbre cristiana es que, en todas las iglesias, siempre exista una reliquia de valor, independientemente de que sea de cualquier índole. Pero, en el caso que nos ocupa, se está hablando de la relevancia de la Sabana Santa que ha sido calificada como un tesoro invaluable de la fe en Cristo.  

Este precioso lienzo de tela, reposa en el templo de San Juan Bautista de Turín, alcanza aproximadamente 4 metros y en él está impregnada la figura de un hombre que revolucionó la historia de la humanidad. Este hombre se llamó Jesús de Nazaret.

Los creyentes afirman que ese lienzo fue el que cobijó el cuerpo de Cristo cuando murió en la cruz.

Investigación científica de la Sabana Santa

Una parte de la ciencia considera que la reliquia es auténtica, pero existen divergencias en cuanto a los análisis científicos realizados por otros investigadores, sin embargo, científicos italianos, basados en sus estudios, han reafirmado que la Sabana Santa de Turín sirvió para arropar a Cristo crucificado.

Estos investigadores, a través de un estudio altamente minucioso, analizaron cada detalle en cuanto a pruebas sanguíneas, la posición de los brazos, el costado que atravesó la lanza y ofrecieron a un medio de comunicación italiano, llamado La Stampa, toda la información del análisis científico que habían hecho del lienzo.

Para ellos, la figura que aparece en la Sabana Santa es auténtica, debido a que toda la anatomía que fue reconstruida, confirma su naturaleza genuina, lo que constituye un milagro sin precedentes.

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